Como a nadie le gusta ser víctima del azar, suelen oirse, después de que haya ocurrido un accidente, declaraciones destinadas a protegerse de las personas que no se han visto implicadas en el accidente (testigos oculares o gente que conoce el lugar donde se ha producido la avalancha). Intenta uno convencerse a posteriori de que si se hubiera encontrado en la misma situación, la habría dominado en todo momento y habría salido airoso de ella. Las formulas destinadas a conjurar el destino que se escucha en esos momentos son las siguientes: <>, <> (una opinión se convierte repentinamente en una advertencia), <>, etcétera. La explicación de estas actitudes es simple y se debe a que nunca queremos reconocer que nos habría podido ocurrir lo mismo. Este tipo de declaraciones protectoras obstaculizan generalmente el trabajo de la justicia porque sirve de base a normas falseadas. En psicología este estado de animo se conoce como la culpabilidad del superviviente. La mejor manera de protegerse contra este engaño del que uno mismo es la víctima y de atribuir hipocriticamente a otros los errores es pensar en términos de probabilidades, de conciencia del riesgo y del conocimiento del carácter no cuantificable de las fuerzas de la naturaleza.
Reconozcamos de vez en cuando: <> ,
WERNER MUNTER
Cada persona sabe por que pongo este texto.
1 comentario:
un buen texto para reflexionar sobre él...
Publicar un comentario